Mi vida errante

cha cháaaan

martes, julio 08, 2008

Que me Voy Graduando

Pues así fue. Me desperté el viernes 30 de mayo pensando dos cosas:
1. "Qué hueva, es muy temprano."
2. "Hoy me dan mi título."

Tuve que despertarme muy temprano para atender al desayuno, que era, creo, a las 8. Despertador a las 630 y 645. Me bañé, me vestí. Traje, corbata gris (gris oscuro), que por cierto, había comprado el día anterior, justo antes de ir al hotel a ver a mi papá y compañía. Todo un culo, pues. Llegué a tiempo al desayuno. Me dieron un ticket, con el que entraría al gimnasio y, creo, serviría para saber que sí había llegado.

El Desayuno

Nos sirvieron machaca con huevo, frijoles y chilaquiles. Pan dulce y fruta al centro, café y jugo de toronja o zanahoria. La Directora de Carrera, siempre al pendiente de nosotros, sus hijos putativos, nos envió con anticipación un correo en el que nos recomendaba no tomar mucho jugo ni café y llegar con calcetas del color del pantalón, "para no hacer el oso". Pues yo medio abusé del jugo y tomé dos tazas de café. A la hora de las entregas, fui al baño como 4 veces (antes que nos tocara). En la mesa estábamos Arturo, Mario Palomera, Emmanuel, creo que Sofir, creo que Daniel Conant, Paulina Galindo, Marcos ¿Torres?, quizá alguien(es) más y yo.

El desayuno estuvo agradable. Saliendo del desayuno, nos llevaron al gimnasio, como borreguitos tras su pastor. baaaaa.

La Entrega

Creo que en el desayuno repartí los silbatos que llevé. Los usé cada vez que pasó alguien que conocía o medio conocía. Al final no hace diferencia para el que recibe su título: no lo nota. Me tocó junto a Arturo, a mi izquierda estaba el baño. Cuando empezaba la ceremonia, notamos que un cuate no había llegado aún. Supusimos que el desayuno le valió queso, pero la entrega es otra cosa. Arturo lo llamó.

Empezó a tocar la banda, habló el orador huésped con su discurso feo (yo esperaba que hubiera sido otro orador), habló el rector con un discurso coloquialón (como que sólo tiene las ideas anotadas y las dice, pues recuerdo que no fue idéntico al del día anterior), no me llegó. Asumo que hasta que vaya a otra entrega de papeles de letras oiré un discurso que me llegará.

Empezaron a pasar los de otras carreras. Finalmente nos tocó a nosotros. En ese punto me puse nervioso. Cuando nos formaron para pasar al frente, noté más mis nervios: al pararme, quise abrocharme el saco y me lo abroché mal, las manos me temblaban un poco y pues me costó trabajo abrochármelo bien.

Finalmente pasé yo. A uno se le olvidan las cosas. Gustosamente me saludó el viejito que me dio mi título y también gustosamente lo hizo el rector. Bajé y mi hermano y mi papá me tomaron fotos con el título. Rumbo a mi lugar, de hecho cuando iba bajando del escenario, sentí que se fue la presión. Regresé a mi lugar nervioso, con una sonrizota y la mano tapándola. Los ojos abiertos, muy abiertos. Se acabó.

Siguió pasando la banda. Acabó y nos felicitamos todos. Esperé a que saliera un poco la banda y me fui con mi familia. Llegó Adrianita y se tomó una foto con Emmanuel y conmigo. Pasé a la casa a quitarme el saco y la corbata. Después nos fuimos a un restaurante que me recomendó Adrianita el día anterior. Tragué como náufrago, culpa del platillo. De esas comidas con toda la familia.

Fin de Semana Familiar

Situación curiosona, cuando las graduaciones de mis hermanos, sólo habían sido comidas familiares. Ahora fue todo el fin de semana. Me la pasé bien.

Saliendo de la comida, fuimos a ver a mi tía Virginia a SEARS, lejos, lejos. Fuimos a su casa y anduvimos ahí un ratote. Finalmente regresamos. Yo me fui a mi casa, mi papá y Ángeles al hotel, mi mamá y mi hermana a las residencias. Emmanuel me había invitado a la graduación, pero como que no me dieron muchas ganas de ir. Era leeeeeeeeeeeejos.

Al día siguiente, el sábado, fuimos a la macroplaza, al paseo santa lucía y al parque fundidora. Había un sol de la remadre. Mi hermana se asoleó bastante, se quemó un poco. En la noche fui con mis hermanos y Daniel y Ernesto al Café Iguana. Estuvimos poco rato ahí. Nos fuimos al "Salón Morelos". Cuando llegamos, yo me dormí un rato. Después de eso nos fuimos a una fiesta de la que me había dicho Emmanuel y casualmente Daniel también estaba enterado. Estuvimos poco rato, estuvo simpático también.

El domingo fuimos a comer a casa de mi prima Adriana a Apodaca. Lejos, lejos. Comimos chido. Conocí a unos hijos de mis primos que prácticamente no conocía y conocí a mi sobrino Miguel (lo conocí cuando él era muy chico). Me cayó bien. Me la pasé bien con mis familiares, hasta ganas de volver me dieron. Mi papá se fue el domingo. Mi hermana el lunes en la mañana. Me desperté temprano para acompañarla a tomar un taxi.

El lunes fui con mi hermano y mi mamá a Valle Oriente. Comí una dona. Fuimos a la Alameda a que Paco comprara machaca y glorias para sus amigos y mi mamá comprara glorias para su banda. Después debíamos comer. Se me ocurrió ir a Interplaza. El error fue que nos fuimos por el mercado y pues no es una parte bonita, sí vimos a dos borrachos tirados. Tenía la intención de llevar a mi mamá a que conociera la iglesia del Roble (o algo así), pero por alguna razón, la iglesia esta cierra los lunes. En la noche se fueron Paco y mi mamá.

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lunes, julio 07, 2008

Casi Graduado

Para no desatar nuevamente la ira del que puedo llamar "fan #1" (mi hermano no tiene mucho tiempo libre como lo tiene el fan #1), anotaré los detalles de mi graduación.

Lo que Aconteció tras el 25 de Mayo

El 26, lunes, festejé mi cumpleaños. Le avisé a quien vi en internet ese día como a las 2 de la tarde, a quienes vi en vivo y me acordé, y a una u otra persona que haya recordado por defecto. La pasé bien. Creo que éramos diez u once. Fuimos al Sierra Madre de Garza Sada. Un vato llevaba cupones y no los mencionó, de modo que todos pedimos a lo menso y ya que estábamos comiendo bien a gusto, finalmente avisó. Ni modo.

El 27 fue martes. Creo que ese día (o el miércoles) fue la entrega de reconocimientos de desarrollo estudiantil. Ciertamente no debería ser necesario decirle a la escuela, pero lo es en ocasiones. Yo lo olvidé. Ni modo. No tenía la más remota intención de ir. Me desperté tarde (tarde 11 del día) y me puse a ver "The Hitchhiker's Guide to the Galaxy". Justo faltaban 20 minutos para que acabara (y los mismos 20 para que diera inicio el evento) cuando un amigo me invitó porque le habían sobrado boletos. Después de pensarlo como dos minutos, le contesté el mensaje de texto diciéndole que sí iría. Como ya estaba bañado (me había bañado justo antes de ver la película), sólo tuve que vestirme. Me puse una camisa roja, un saco y un pantalón. Llegué a tiempo. Tardé un poco más de lo esperado porque me puse una corbata y, ya puesta, noté que estaba arrugadísima, entonces tuve que cambiármela. Por la prisa, paradójicamente, tardé en hacerme el nudo en la otra. Finalmente acabé y llegué. Ahí estaban Arturo y Emmanuel. Me quedé afuera esperando a la hermana de Emmanuel, para que le diera los boletos (llegaron tardezón y pues Emmanuel, que recibiría diploma, había tenido que pasar). Le di los boletos y descortésmente, con sólo el "hola", me metí. Ya que lo había hecho, pensé que no había sido lo más correcto, pero ni pedo. Por cierto, para que yo reconociera a su hermana, Emmanuel me dijo "tiene el pelo pintado de rojo". Pésima seña. Al entrar al lobby, vi a unos cuates y me puse a platicar con ellos. Me senté junto a ellos.

Pues fue el evento. Fue bastante chistoso. Después hubo gorra de tamales y tacos. Me fui a mi casa.

Errata

En otra ocasión mencioné que el sábado 24 no había hecho nada, que probablemente había ido al centro a caminar para pasar el tiempo. Es cierto. Fui al centro a caminar, pero igual fui al cine a ver "The Savages". Está curiosona. Tiene, según recuerdo, algunos chistes medio negros, o que quizá no eran chistes, pero a mí me dieron risa. Película de ADO. Por otro lado, cuando salí no me la pasé mal, pero creo que le caí mal a la amiga de una amiga con la que iba, lo que me dejó como más o menos ajeno. En fin, fue como ir solo, pero igual me la pasé bien.

Graduaciones Ajenas

Lo siguiente que hice y vale la pena recordar fue el jueves 29. El día en que entregaron los papeles a la división de ingeniería y ciencias sociales, humanidades y ciencias de la salud. Ahí iba yo muy campante con mi matraca gigantesca. De pantalón, saco y una camisa azul cielo. No usé corbata. Aplaudí y grité con todo a la gente que conocía. Me quitaron la matraca al entrar, por cierto. Al final no hace diferencia echar o no porras. Uno no se da cuenta cuando está por pasar o pasando. Oí el discurso del orador huésped, aburrido. Oí el discurso del Rector, simpático, pero no es llegador; pensé que "mañana quizá sí me llegue, porque seré yo el graduado", aunque era muy probable que me moviera igual, pues el discurso era una plática simpaticona. Acabó el evento y me fui a felicitar al Papi. Me quedé con las ganas de felicitar a la demás gente que conocía, pero al final del día, creo que les da igual. Quizá sí hubiera podido, pues fui con el Papi a su casa, según a comer y pues estuvimos como dos horas sin hacerlo. De cualquier modo, me la pasé bien. Saliendo de la comida, ya tardezón, me fui al centro a comprar silbatos, para hacer ruido en mi graduación. Apenas andaba yo en la tienda de madres para fiesta cuando fui avisado de que mi papá ya había llegado, me recomendaron que me fuera al hotel donde se hospedaría.

Llegué al hotel y esperé una hora. Bien hubiera podido comprar los silbatos con calma y darme una vuelta por el centro en lo que esperaba. No lo hice. Me cabeceé dos o tres veces en el mueble del lobby. Los dependientes habrán opinado que era yo un vago, o similar. Recuerdo que me había cambiado la ropa. Llegaron mi hermano, mi papá y Ángeles. Después de un rato, yo me fui, pues el Papi (y me quedaré con la idea de que me invitó porque le sobraron boletos) me había invitado esa tarde a su fiesta. Me bañé, me vestí y me fui. Saco, camisa amarilla, quizá corbata gris o negra. Estuve hasta la medianoche. La fiesta del Papi estuvo simpática. La pasé bien en el rato que estuve. Igual iba el Orejón.

Me retiré a la medianoche porque a esa hora me convierto en calabaza. Eso y que mi mamá llegaría. Fui a buscarla a ella y a mi hermana y las acompañé a las residencias donde se hospedarían.

-Te vas con cuidado, hijito. Pide un taxi, no vaya a ser peligroso.

Fue la recomendación de mi mamá. Yo le dije que no había problema, que varias veces había hecho esa ruta a esa hora (o más tarde). Llegué a mi casa. Paco aún no llegaba (había salido con Neto). No puedo negar que me haya preocupado. Yo llegué alrededor de la 1, y de él no sabía nada, creo que le mandé un mensaje. La última vez que Paco había desaparecido, había pasado algo raro. Me quitó el sueño y no dormí. No es cierto. Confié en que no pasaría nada malo y dormí como piedra hasta la hora en que el despertador empezó a tocar sin piedad una tonada de Chopin.

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